Historia de pandemias que han puesto en vilo a la humanidad

La viruela


Es una enfermedad aguda y contagiosa causada por el virus “variola”. Recibe su nombre del término en latín que significa “moteado”, haciendo referencia a los bultos y pústulas que aparecen en el rostro y cuerpo de los afectados. Históricamente el virus ha matado al 30% de las personas que lo han contraído. Los que han sobrevivido a menudo quedaban ciegos, estériles, y con profundas cicatrices, o marcas de viruela, en la piel.
El contagio se daba a través del contacto directo con los afectados o a través de fluidos corporales, también a través de objetos contaminados como las camas.

Existían dos tipos de viruela: La Viruelamayor era la más común, la más severa y la más letal. Y la viruela menor, Viruelamenor, que causaba una enfermedad menos agresiva, que era mortal en menos del 1 por ciento de los casos. Las otras formas, menos habituales, eran: la hemorrágica y la maligna. Ambas causaban irremediablemente la muerte.

Se estima que la Viruela se originó en la India o en Egipto hace 3.000 años. Las pruebas más tempranas de la enfermedad datan del Faraón Egipcio Ramsés V, quien murió en 1157 a.C. Sus restos momificados muestran marcas de viruela en su piel.

La enfermedad se extendió luego hacia las rutas del comercio en Asia, África y Europa, llegando finalmente a las Américas en el siglo XVI. Los indígenas no tenían ninguna inmunidad natural. Y se estima que un 90 por ciento de las muertes indígenas durante la colonización Europea fue a causa de enfermedades y no por la conquista militar.
La Viruela ayudó a la decadencia del Imperio Azteca, cuando los conquistadores españoles llegaron y la trajeron consigo;  también causó la muerte de un Emperador Inca y eliminó gran parte de la población Inca del Oeste de Sudamérica.

En Europa, se estima que la viruela acabó con 60 millones de personas sólo en el siglo XVIII. Y en el siglo XX, con unos 300 millones de personas en todo el mundo.
En 1796, se realizó un descubrimiento clave, gracias a un experimento del doctor Inglés Eduard Jenner, que mostró que la inoculación de una variedad similar de la viruela, que está presente en las vacas, podría protegernos contra la enfermedad. Éste descubrimiento fue clave para el posterior programa de vacunación, especialmente crucial ya que no hay ningún tratamiento efectivo para la viruela.
En 1967, entre 10 y 15 millones de personas contrajeron la viruela, y la Organización Mundial de la Salud lanzó una campaña mundial de erradicación basada en la vacunación. Gradualmente la enfermedad se fue concentrando sólo en el Cuerno de África, y el último caso conocido ocurrió en Somalia en 1977.

La peste española



La pandemia de 1918 y 1919, también conocida como la gripe española, se extendió a gran velocidad por todo el mundo y en sólo 18 meses infectó a un tercio de la población mundial. 
Los estudios actuales elevan el número de muertes de 20 hasta 50 o incluso 100 millones. Si el más elevado de esos cálculos es correcto, entonces la pandemia habría matado a más personas que las dos guerras mundiales juntas.


Pese a conocerse como gripe española, los primeros casos se registraron en Estados Unidos durante el último año de la Primera Guerra Mundial. Los primeros casos se presentaron en uno de los muchos centros de instrucción que se pusieron en marcha en un país que se movilizaba para la guerra.
Un soldado se presenta a la enfermería con síntomas de fiebre en cuestión de una horas cientos de reclutas caen enfermos y a largo de las semanas enfermaron muchos más con síntomas similares.

El virus se extendió más allá del estado de Kansas, en abril, el contingente estadounidense desembarcó en Europa portando el virus consigo. Acababa de llegar la primera oleada de la epidemia.

La cepa mataba a sus víctimas con mucha rapidez, los pacientes desarrollaban fiebre e insuficiencia respiratoria; las hemorragias encharcaban de sangre los pulmones y provocaban vómitos y sangrado nasal, de modo que los enfermos se ahogaban con sus propios fluidos; también afectó a los más jóvenes entre 20 y 40 años y a los más viejos.

La expansión principal fue, sin duda, la primera guerra mundial;  el virus se globalizó gracias al masivo y rápido movimiento de militares por todo el mundo.
La guerra sirvió para encubrir elevadas tasas de mortalidad, como no se identificaba la enfermedad muy bien, se le atribuía a la neumonía, dada las circunstancias de la guerra la prensa estadounidense y europea, no podían informar sobre los brotes; tan solo en la neutral España los medios hablaban libremente de lo que acontecía con el virus, desde de allí que toma el nombre de gripe española.
Las trece semanas que van de septiembre a diciembre de 1918 constituyen el período más intenso, con el mayor número de víctimas mortales, las funerarias y enterradores no daban abasto, así que buena parte de los fallecidos terminaron en fosas comunes.

En el caso de España, el sistema de salud se vio colapsado, muchos médicos fallecieron y no hubo reemplazos.
En la India las víctimas mortales alcanzaron entre 12 y 17 millones.
En Gran Bretaña murieron 228.000 personas.
En Estados Unidos fueron aproximadamente medio millón. Ni la apartada isla de Samoa, en el Pacífico sur, se libró del contagio: perdió el 23,6 por ciento de su población.
En España, estudios recientes elevan la cifra de muertes a 260.000, 70.000 más que las estimadas oficialmente.
Es difícil disponer de datos exactos sobre la cantidad de muertes, pero la tasa global de mortalidad se sitúa entre el 10 y el 20 por ciento de los infectados.
Los científicos consideran que cada cincuenta años se produce una pandemia de gripe –que debe distinguirse de las epidemias estacionales–.

National Geographic (s.f.). Viruela. Recuperado de: https://www.nationalgeographic.es/ciencia/viruela

Toby Saul (2020). Gripe española: la primera pandemia global. Recuperado de: https://historia.nationalgeographic.com.es/a/gripe-espanola-primera-pandemia-global_12836 

Continuará...

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