Cómo tratar la salud mental y el trabajo a distancia

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Para poder iniciar un trabajo desde nuestro hogar se piensa en las dificultades que esto acarrea, inicialmente existe la preocupación por las herramientas tecnológicas para poder ejecutarlo a cabalidad, el factor tiempo, las tareas y por último los retos que ocasiona la cooperación con otras personas o cómo tratar a nuestros parientes que están en casa. Esto puede afectar de alguna manera nuestra salud mental, pero lo podemos lidiar manteniéndonos ocupados.
El impacto psicológico de estar, trabajar y estudiar desde casa en esta cuarentena pese a que haya una mayor propensión a desorientarse, por eso se hace necesario cambiar las rutinas o costumbres para dar concreción a las metas planteadas.

La repercusión de trabajar en un entorno de aislamiento desencadena soledad, estrés y ansiedad, afectando la salud mental.

Se Recomienda:

1. Establecer límites al tiempo dedicado al trabajo y a la parte personal.
Esto coadyuva a una flexibilidad en los horarios de trabajo, de estudio; pero también trae desventajas pues la mayoría trabaja más horas.
Instaurar un horario respetarlo, marcar límites y cumplirlo a cabalidad ayuda a entender ese tiempo como recurso demarcado. Es vital mantenernos concentrados y productivos, y a la vez fuera de ello relajados y con menos estrés. Es decir debemos demarcar nuestro tiempo, nuestras actividades tanto laborales, personales y educativas para obtener mejores resultados, evitar estrés o situaciones que atenten con nuestra salud mental.

2. El trabajo en equipo no es solo “trabajo”

En ésta situación de aislamiento preventivo, se pretende que no exista contacto con el otro; hacerlo personal ya que no podemos compartir una tarde de café o salir a comer en grupo; ahora hay que realizar ese acompañamiento de manera virtual enviando correos, atenciones vía Skype, o juntas on-line. La vinculación o socialización se da gracias a la comunicación, se puede mantener como se dijo anteriormente on-line, así nos acercamos más, de esta manera podremos mantenernos saludables y concentrados.
“Cuando nos comunicamos con la gente, cara a cara, esto puede ayudar a hacernos más resistentes a los efectos del estrés a largo plazo”, señala la Dra. Maria Cohut, en un artículo para Medical News Today. Cohut sostiene que apelar a nuestra naturaleza social, es la mejor forma de lidiar con los aspectos psicológicos negativos de aspectos como el estrés laboral y el envejecimiento.

3. Rutina y self-care: Lo más básico
Está claro que para los individuos a nivel mundial coexiste una incertidumbre, un desasosiego, una zozobra por la actual crisis sanitaria, lo cual afecta de una u otra manera a cada uno a nivel emocional, logrando con ello que lleguen estados depresivos y de ansiedad.
“Frecuentemente, si tienes un periodo definido de tiempo en el que te vas a aislar, a la gente le va bien, hasta la mitad del mismo”, explica Lawrence Palinkas, investigador de adaptación psicosocial a ambientes extremos para la Universidad del Sur de California. “Luego experimentan decepción. Pero cuando estás en una situación como la que tenemos ahora, en la que no estás seguro cuánto te pedirán mantener esa distancia social, esto también produce ansiedad”, agrega el especialista, generando la pregunta base: ¿cómo hacer frente a esta ansiedad?

La Dra. Maurya Glaude, profesora asociada en la Escuela de Trabajo Social de la Universidad de Tulane en Nueva Orleans, EE. UU., recomienda centrarse en situaciones que se puedan controlar, como la ejecución de una agenda creada para cumplir con las tareas laborales y realizar tareas de cuidado personal.

Ésta práctica contribuye a poner orden en el tiempo, a sumergirnos en lo que es relevante y que está dentro de nuestras probabilidades o viabilidades.
Temas tan básicos como programar el despertador, hacer ejercicio, cocinar, leer un libro, organizar el closet, dedicar una hora determinada para las tareas de los niños, hacer la limpieza de la casa, entre otras; son actividades que integran  el cuidado en la salud física, mental y emocional, lo cual es imprescindible para nuestro bienestar en tiempos de crisis.
De nosotros depende la salud física, mental y emocional, por ende debemos trabajar en ello para que no se vea alterada, ni alteremos la de nuestra familia; son parte imprescindible al igual que los recursos técnicos y la estructura logística.



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